El amor a primera vista puede jugar malas pasadas, sobre todo cuando se trata de comprar una vivienda de segunda mano.
Humedades, fisuras y otras deficiencias pasan desapercibidas al comprador profano. Por eso, las prisas no son buenas y cualquier detalle que se pase por alto puede ocasionar importantes quebraderos de cabeza y fuertes desembolsos.
Es el caso de Marta López, quien tres meses después de entrar en su vivienda, en un edificio rehabilitado, se ha encontrado con una tarima que se abre y con que los cercos de madera de los balcones están cediendo. El técnico ha explicado a Marta que aquello es “una chapuza”, con lo que no le queda más remedio que acudir a la vía judicial.
Quien más quien menos tiene una historia que contar. En la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el 15% (un total de 1.123) de las reclamaciones de vivienda recibidas de enero a septiembre se deben a vicios ocultos o defectos importantes. Por eso, no está de más extremar las precauciones y las comprobaciones. El problema es que cuando se trata de la calidad constructiva son pocos los que conocen qué tipo de casa están comprando. Son los aspectos referidos a las condiciones de calidad, habitabilidad y seguridad de la misma. No hay que buscar la casa perfecta. Continue Reading










